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lunes, 7 de enero de 2013

Por qué puede doler el bajo vientre durante o después del coito

El dolor bajo vientre o pelviano puede aparecer durante o después del coito o relación sexual. Este síntoma obedece siempre a una causa orgánica y debe ser estudiado y tratado lo antes posible para evitar complicaciones y afectaciones en la esfera psíquica de la pareja.


La dispareunia o coitalgia que es el término médico con el que se denomina esta condición, aparece debido a diferentes patologías en dependencia de la edad de la mujer y abarca la aparición del dolor no solo durante el coito si no el que continúa hasta el día siguiente. Se reportan casos en los que se puede extender por más tiempo.

El origen de este síntoma esta dado porque durante el orgasmo fundamentalmente, el útero se contrae repetidas veces poniendo en movimiento todas las estructuras vecinas. También el cuello uterino se alarga y encoge produciendo un efecto de succión en el fondo de la vagina que permite que los espermatozoides (de haberse producido eyaculación durante la relación sexual) sean succionados y pasen con mayor facilidad al canal cervical y de ahí al endometrio y trompas favoreciendo la fecundación de existir un óvulo en camino.

Es fácil entender que si los órganos implicados están afectados entonces durante esta fase del coito se producirá dolor.

En mujeres jóvenes:

En el mayor por ciento de pacientes jóvenes afectadas por esta dolencia encontramos el origen en causas inflamatorias, entre ellas:

. Cervicitis.
. Vaginitis.

. Salpingitis y/o ooforitis (anexitis o inflamación de trompas y ovarios).
. Absceso tubo-ovárico.
. Ovario ectópico. (Fuera de su ubicación normal).

Otras causas pueden ser:

. Retroflexión uterina fija.
. Várices o varicocele pelviano.

El dolor aparece cuando durante la relación íntima se movilizan las estructuras que forman parte del sistema ginecológico y que al estar inflamadas se traduce en este síntoma. En mujeres sanas no se existe la dispareunia.

En mujeres climatéricas o menopáusicas:

Las causas que pueden originar la dispareunia (dolor bajo vientre durante o después del coito) en mujeres que ya se encuentran alrededor del climaterio y menopausia pueden ser debidas a las mismas que afectan a las jóvenes, pero en este grupo de edad aparecen además otras que dependen de los cambios hormonales que comienzan a producirse o que ya están establecidos y que ocasionan secundariamente signos como:

. Resequedad vaginal. (Disminución de la lubricación por hipofuncionamiento de las glándulas de    Bartolini).
. Atrofia de las paredes vaginales que se convierten de gruesas y rugosas en lisas y finas.
. Acortamiento del diámetro longitudinal y transverso de la vagina.
. Encogimiento de los labios mayores.



Esto trae como consecuencia que durante la relación sexual y sobre todo cuando el coito es más violento, aparezca dolor y en ocasiones, sangramiento por la fricción sobre la mucosa debilitada, la dificultad para la expansión vaginal y la disminución o falta de lubricación.

Esta situación se ha observado también en mujeres jóvenes que pasan largos periodos de abstinencia sexual voluntaria o no cuando retoman la sexualidad.

Conducta y tratamiento.

El diagnóstico y tratamiento de las afecciones inflamatorias que interesan al sistema ginecológico será el pilar para evitar que las relaciones sexuales se conviertan en una verdadera pesadilla y que en muchas ocasiones se conviertan en la causa del fin de una pareja. Recibir la medicación adecuada para resolver las enfermedades que producen secundariamente dolor bajo vientre durante o después del coito se traducirá en el disfrute pleno del mismo.

La terapia hormonal de reemplazo de manera adecuada y siempre que sea posible e indicada por personal calificado, reducirá los efectos que la disminución de los estrógenos y progesterona provoca en el organismo femenino durante el climaterio y menopausia y que provoca una mengua en los niveles de esteroides, sustancias tan elementales en el buen funcionamiento de todos los órganos y sistemas. Estos tratamientos se podrán recibir por vía oral o tópica ya que existen cremas para aplicar en el introito vaginal y que estimulan la lubricación durante el acto sexual.

El mantenimiento de una vida sexual activa y saludable, independientemente de la edad, protegida, libre de vicios y asociada siempre a la existencia del respeto, comprensión, amor y/o pasión, permitirá que aún en edades avanzadas los órganos “gatillo” o disparadores que permiten un acto sexual placentero e indoloro por demás, se mantengan activos inclusive cuando ya se han establecido los cambios orgánicos inexorables que se presentan durante el proceso de envejecimiento.

Así se ha observado lubricación adecuada y expansión vaginal normal en mujeres añosas cuando la relación es deseada y libre de prejuicios y complejos.